martes, 19 de mayo de 2009

Poema desafortunado



Tus manos, las que separan la nada del todo, las que beso y odio, las que me dan y me quitan, las que hacen de dulce vainilla, una larga degustación de amargo chocolate.

Tus dedos, surcando inquisidores rincones embrujados atravesando mi piel, mi mente, determinado, parsimonioso, moldeándome como arcilla camuflada en cuerpo de una mujer.

Dedos que llegan a mi intimidad más escondida, que insolentes recorren un camino haciendo perder un rumbo nunca establecido, siempre sorprendente.

Ágiles látigos que hacen perder mi sentido común, desbordándome con palabras insolentes murmuradas en mi oído, sentir ambas cosas hace explotar mi cuerpo en preciado aroma de mujer saciada.

De tus manos saboreo, abro y cierro paginas impacientes de leer, sutil lectura solo dictada por ellas, solo leídas por mí.

Tus dedos, que componen armónicas melodías silenciosas en un papel inagotable de tinta que jamás se seca, en lienzo que sagaz llenas con tu pensamiento, que incansable me alimenta, saciándome, que me atormenta de celos, me emborracha enardecida, me aturde, me derrumba y me sube a lo mas alto de mis peores pecados.

Me fascinan tus manos por lo que me brindan, sigue envenenándome, deshaciéndome, moldeándome…

Carmen

1 comentario:

Mtx dijo...

que hermoso, sencillamente.