sábado, 28 de enero de 2017

Palabras olvidadas



María no quería retomar el ayer, ¿Para qué?
Las tardes le traían monotonía, rutina indeseada, el silencio incomodo lo inundaba todo.
Ya no había risas de niños, ni peleas, ni meriendas, ni besos, ni abrazos, ni prisas, ya no quedaba nada.
Se sentía yerma, en cuerpo y mente, pensaba seriamente que este hastió podría acabar con los pocos sentimientos que aun le quedaban.
La lucha era mecánica, curar, cuidar, disimular.Solo la sombra de alguna fotografía hacia renacer algo, pero no conseguía ponerle nombre, tampoco quería. ¿Para qué?
Una pelea injusta, desordenada que retornaba siempre a lo mismo, simplemente cuidar.
María, sabia que atrás quedaban las palabras olvidadas, esas que nunca se dijeron, antes era doloroso, ya no.
Lo que peor llevaba era esa sensación de vacio, que le llevaba desde el alma hacia una profunda sima de indiferencia.
María, sabía que ya no había contestaciones a preguntas lanzadas, ni comentarios, ni siquiera saludos, que antes la dejaban con la sensación desértica ajandole la boca de una sed implacable, tragaba como podía y seguía, ya no ¿Para qué?
Ahora eran como dos cantos rodados en el borde del mar, que ni tocaban el agua,
Mirando a través de la ventana, María, a veces tenia la sensación de que los pocos sentimientos que tenia se los sacaba el libro de turno que nunca le faltaba, vivía a través de las letras.
El pueblo casi desierto no ayudaba a nada, la semejanza con una jaula de oro  era tan real que daba miedo, aunque tuvieses la puerta abierta tampoco saldría, ¿Para qué?
A veces es tan necesario poder hacer algo, como tener ganas de hacer algo, da igual ¿Para qué?

María.

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