sábado, 30 de agosto de 2008

Tu llegada


Me gusta cuando llegas a casa, nada mas pasar te descalzas, he visto tantas veces la cara de satisfacción al sentir el cálido tacto de la madera, el suspiro que das, como si toda la agitación del día se fuese hacia la planta de tus pies y saliese de ti.
Ahora estas dejando las llaves cruzadas en la cerradura, pasas a la cocina, te tomas un gran vaso de agua, dando un respiro de satisfacción, me llenan cada uno de tus conocidos movimientos, mientras escuchas el CD de Chicago que yo he puesto minutos antes en el reproductor y siento que sonríes es nuestra canción, comienzas a desabrochar la camisa mientras vienes hacia mi, no del todo, haciendo que mis dedos sientan envidia de los tuyos.
Te espero tumbada en el sillón, haciéndome la dormida, se que estarás desabrochándote las mangas de la camisa doblando la tela que codiciosa acaricia tus brazos, vienes hacia mi, un escalofrió me recorre por la espalda, apoyas tus manos en el sillón mirándome desde tu altura, sigo sintiendo tu sonrisa ahora sensual, provocadora y tengo que morderme los labios por no acompañarte en la sonrisa, espero tu beso en mi mejilla y la caricia de tu mano por mi pelo, pero hoy no lo haces siento tus pasos, rodean el sillón arrodillándote a mis pies, huelo tu perfume mezclado con tu aroma, que maravillosa sensación… pones tu mano en mi pie y vas deslizándola hacia arriba, mil hormigas corretean por mi estomago, no sabes el poder que tienes sobre mi. 

Continua tu paseo por mi piel, abro un ojo mirando tu cara la forma de mirarme… no se si aguantare mas tiempo haciéndome la dormida, siento que apoyas tu mano en mi cadera y te quedas parado, un ratito largo, ¿por qué no sube más la mano? Sé que no me has visto abrir el ojo, sé que estas ahí siento tu mano en mi cadera, aunque ahora noto tu aliento cerca de mi, respiro profundamente eres quien me da vida.
Abro los ojos y veo tu mirada en mi cara, ahora que los he abierto veo el amor que desprendes, es deseo, no es lujuria, es amor tanto como el que desprenden los míos al mirarte, tu mano antes en mi cadera sube suavemente hacia mi cara posándose en ella, y nuestros ojos de hacen cíclopes, como describía Julio Cortazar en Rayuela.
Gotas de amor nacen de mis ojos, que tu limpias a besos diminutos bebiéndote nuestra felicidad, sabes que no estoy mal que mis lagrimas son derroche de felicidad que a ti te salen con un te amo…


Carmen

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